El 13 de julio de 2023, en el caso “Emin Huseynov Vs. Azerbaiyán”, el TEDH declaró que la decisión de poner fin a la ciudadanía de un periodista azerbaiyano, convirtiéndolo en apátrida, violaba su derecho al respeto a la vida privada y familiar. Emin Huseynov, quien actualmente es apátrida y vive en Ginebra, trabajaba como periodista independiente y era presidente del Instituto para la Libertad y la Seguridad de los Periodistas (ILSP), una organización no gubernamental especializada en la protección de los derechos de los periodistas en Azerbaiyán.

En abril de 2014, se inició un proceso penal en Azerbaiyán por supuestas irregularidades en las actividades financieras de varias organizaciones no gubernamentales, entre ellas el ILSP. En agosto de 2014, el Sr. Huseynov fue interceptado en el aeropuerto y, temiendo ser detenido, se ocultó y solicitó asilo en la embajada suiza en Bakú (Azerbaiyán). Posteriormente, el gobierno de Azerbaiyán procesó al Sr. Huseynov por iniciativa empresarial ilegal, evasión fiscal a gran escala y abuso de poder.

En este contexto, de una forma que pudo no haber sido voluntaria, el Sr. Huseynov manifestó al presidente de Azerbaiyán que quería renunciar a su ciudadanía al tiempo que indicaba que no poseía ninguna otra nacionalidad. Posteriormente, en 2015, el Sr. Huseynov abandonó el país. Su ciudadanía fue cancelada en junio de 2015 y, en octubre del mismo año, Suiza le concedió asilo.

En relación con estos hechos, el TEDH consideró que la decisión por la que se ponía fin a la nacionalidad del Sr. Huseynov no solo le dejaba sin ningún documento de identidad válido, sino que también provocaba incertidumbre en cuanto a su condición jurídica como individuo y a su identidad social, por lo que se producía una injerencia en su derecho al respeto a la vida privada con arreglo al artículo 8 (derecho al respeto de la vida privada y familiar) del CEDH.

Entre sus consideraciones, el TEDH señaló que las autoridades nacionales pasaron por alto el hecho de que, al poner fin a la nacionalidad del Sr. Huseynov, este quedaría en situación de apatridia, lo que vulnera varias normas internacionales, como el artículo 7 de la Convención de las Naciones Unidas para Reducir los Casos de Apatridia. Dicha norma establece que “si la legislación de un Estado contratante prevé la renuncia a la nacionalidad, dicha renuncia sólo será efectiva si el interesado tiene o adquiere otra nacionalidad”. Aunque el TEDH no pudo establecer si la renuncia a la nacionalidad fue voluntaria o forzada, consideró que varios elementos hacían dudar del carácter voluntario de aquella. Además, indicó que el Sr. Huseynov ni siquiera pudo impugnar la decisión que puso fin a su ciudadanía ante los tribunales nacionales y, por todos estos argumentos, decidió que se había violado el artículo 8 del CEDH. El comunicado de prensa (en inglés) puede consultarse aquí.